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Nuestra Historia

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n abril de 1985, El Brigadier General Raúl Martínez Espinosa, entonces Presidente de ACORE (Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las FF.MM), convocó a una reunión de generales y almirantes retirados de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, con el propósito de tratar de asuntos relacionados con la situación del país e incluyó en la Agenda la idea de analizar la conveniencia y factibilidad de crear el Cuerpo de Generales y Almirantes en Retiro de las Fuerzas Militares de Colombia.

La reunión estuvo presidida por los generales Rafael Navas Pardo y Luis Ernesto Ordóñez Castillo, en su carácter de ex Presidentes de la República y contó con el General Hernando Mora Angueira en representación del Ejército, el Contralmirante Luis Alberto Baquero H. de la Armada, el General Alfonso Rodríguez Rubiano de la Fuerza Aérea y el Presidente de ACORE, Brigadier General Raúl Martínez Espinosa. El Brigadier General Martínez Espinosa, Al término de su estadía en Chile como Agregado Militar, expuso al Alto Mando Militar colombiano su inquietud sobre el Cuerpo de Generales y Almirantes en retiro, pues puedo apreciar la importancia que dicho “Cuerpo” tenía en ese país. Considerando que para la Institución Militar y en especial para las reservas de las Fuerzas Armadas resultaba útil y conveniente contar con una organización permanente de este tipo, expuso la iniciativa para discutirla en esta reunión.

El General Navas Pardo dirigió el debate propiciando la participación de los asistentes. Él mismo se mostró partidario de la propuesta, mientras que el General Ordoñez Castillo manifestó que no se justificaba una nueva organización, pues ya existía ACORE y podría ocasionar discrepancias entre las entidades de las reservas. El Brigadier General Gabriel Puyana García, quien había aceptado su postulación a la presidencia de ACORE, manifestó su apoyo decidiendo a la iniciativa; él ya tenía la experiencia de la creación del Regimiento San Jorge y de otras unidades simbólicas existentes.

Ante la propuesta de someter la iniciativa a votación, el General Navas Pardo consideró conveniente contar primero con un proyecto de Estatus. Aceptada la sugerencia, se designó al Brigadier General Puyana García para que presentara el mencionado proyecto. En el plazo estipulado se entregó el trabajo encomendado, dentro el del cual se consideró que por razón de su cargo, el Presidente de ACORE desempeñaría inicialmente las funciones de Secretario Ejecutivo del Cuerpo de Generales y Almirantes, estableciéndose así una estrecha relación entre las dos asociaciones. Se nombró un Comité integrado por representantes de las cuatro Fuerzas para hacer la revisión final, antes de convocarla la Asamblea prevista.

Nuevo Intento y se congela la idea Como los meses transcurrían sin que nada ocurriera, el General Puyana García decidió consultar al General Navas Pardo sobre el asunto, recibiendo como respuesta que él había considerado la idea que prefería insistir en ella, por el riesgo de causar una escisión entre los oficiales de máximas jerarquías, quienes “per se” constituían de hecho el Cuerpo de Generales y Almirantes. Prefería no crear una organización formal con estatus y personería jurídica. El Consejo Consultivo de alto nivel creado en ACORE por iniciativa del General Martínez Espinosa suplía en cierta forma las funciones que se asignarían al Cuerpo de Generales y Almirantes en retiro. Mientras el General Puyana García se desempeñó como presidente de ACORE, se mantuvo activo este Consejo Consultivo, desapareciendo paulatinamente después de 1993. En octubre de 1986, el Brigadier General Puyana García decidió realizar un segundo intento de creación del Cuerpo, pero para evitar posibles discrepancias entre los generales Navas Pardo y Ordoñez Castillo, solicitó autorización del General Gabril París Gordillo (quien presidió la Junta Militar de Gobierno 1957 – 1958), para citar la reunión de generales y almirantes en su nombre.

A esta reunión asistió un considerable número de generales y almirantes en la cual el General París Gordillo actuó en representación del Ejército; el Contralmirante Augusto Porto por la Armada nacional; el Mayor General Mariano Ospina Navia por la Fuerza Aérea y el Mayor General Bernardo Camacho Leyva por la Policía Nacional. En su saludo protocolario el General París Gordillo olvidó que según la tarjeta de invitación él era el promotor de la reunión e inicio sus palabras expresando agradecimientos al Presidente de ACORE por su iniciativa; esto produjo malestar entre los asistentes, por cuanto algunos interpretaron que se había querido abusar del nombre del General París Gordillo, aunque la invitación se había hecho a su nombre y con su autorización. Los temas de la reunión fueron cubiertos, pero al llegar al punto de la creación del Cuerpo, no fue posible entrar a debate. Se consideró por los asistentes que el tema ya se había discutido con anterioridad y ahora parecía imposición del Presidente de ACORE. A partir de este segundo intento se congeló la idea de construir el Cuerpo y dejó de ser considerada por espacio de siete años. Con motivo de la publicación del Plan Quinquenal para las Fuerzas Armadas, promulgado por el doctor Rafael Pardo Rueda al Asumir el Ministerio de Defensa (1991 – 1994), un grupo de generales y almirantes retirados, liderados por el General Alberto Ruiz Novoa, fue recibido por el Ministro, a quien le dieron a conocer sus observaciones y comentarios al respecto. Las inquietudes surgidas como consecuencia de las reformas planteadas y la creciente preocupación por el resquebrajamiento del Orden Público, hicieron que una vez más renaciera la idea de crear el Cuerpo y algunos entre quienes antes se había declarado opositores al proyecto, comenzaron a interesarse por esta iniciativa.

Nace el Cuerpo de Generales y Almirantes de la Reserva Activa

CGA

El General Alberto Ruiz Novoa, con los Brigadieres Generales Gabriel Puyana García y Raúl Martínez Espinosa se comprometieron de lleno a darle vida a esta iniciativa, apoyados por alguno generales y almirantes que se encontraban identificados con este propósito, entre ellos los almirantes Guidberto Barona Silva y Manuel Avendaño Galvis y los generales Alberto Pauwels Rodríguez y Mariano Ospina Navia de la Fuerza Aérea. Tomando como base el proyecto de Estatus elaborado en 1985 y efectuando algunos ajustes, estos se pusieron a consideración de los oficiales de alta jerarquía, convocándose una reunión el sábado 12 de diciembre de 1994 en la sede de ACORE de la ciudad de Bogotá. A las 12:00 horas de la fecha indicada se dio inicio a la reunión. El General Ruiz Novoa, como uno de los gestores de la iniciativa, propuso a los asistentes declararse en Asamblea General, con el fin de analizar la conveniencia de crear el Cuerpo de Generales y Almirantes y para tal efecto propuso que se eligiera al presidente y al Secretario de la Asamblea. Por aclamación fueron elegidos el General Alberto Ruiz Novoa como Presidente ad-hoc y al Brigadier General Gabriel Puyana García ad-hoc; como representantes de la Armada, el Almirante Guidberto Barona Silva y de la Fuerza Aérea el Mayor General Mariano Ospina Navia.

Aprobado el Orden del Día, la sesión se desarrolló dentro de un ambiente de grato compañerismo, cordialidad y entusiasmo. En el Acta No. 1 de fecha 12 de diciembre de 1994 se relatan los pormenores del evento, se registran en detalle sus incidencias y de manera resumida aparecen las principales intervenciones de quienes hicieron uso de palabra. Se omitió la lectura del Proyecto de Estatus por haber sido enviados con anterioridad a los participantes y se acogió la sugerencia del General Álvaro Valencia Tovar en el sentido de redactar una “Declaración de Principios”, como marco filosófico de la Corporación y se designó un Comité para revisar los Estatutos y hacer una propuesta de modificaciones para ser analizada en una próxima Asamblea. El General Ruiz Novoa solicitó al General Valencia Tovar que él mismo redactara la “Declaración de Principios” y para el estudio y revisión de los Estatutos se nombró un Comité integrado por los Generales Álvaro Valencia Tovar, Gabriel Puyana García, Raúl Martínez Espinosa, Hernando Zuluaga García y César Eugenio Barrios en representación del Ejército, al Almirante Guidberto Barona Silva de la Armada y al Mayor General Mariano Ospina Navia de la Fuerza Aérea. Se abrió el debate y el Presidente ad-hoc de la Asamblea concedió la palabra a los asistentes, inclusive al Coronel Alfonso Rincón, Presidente de ACORE, quien como anfitrión facilitó las instalaciones de la Asociación para esta reunión. Terminadas las intervenciones y agotado el Orden del Día, el General Ruiz Novoa, Presidente de la Asamblea, preguntó a los presidentes si era su deseo construir el Cuerpo de Generales y Almirantes en retiro de las Fuerzas Militares de Colombia. El auditorio en pleno contestó afirmativamente, con lo cual se dio por constituida la Corporación.

Para concluir el evento, el General Ruiz Novoa reiteró sus agradecimientos por el apoyo dado a la iniciativa y ratificó la convocatorio se la segunda Asamblea para el lunes 30 de enero de 1995, en la sede del Regimiento San Jorge de la Escuela de Caballería, con el propósito de elegir los dignatarios del Consejo Directivo y de discutir la Declaración de Principios y la propuesta de los estatutos, documentos que serían enviados con anterioridad para facilitar su estudio y posterior aprobación. Siendo las 15:30 horas se dio por terminada la reunión y se acordó que el Acta correspondiente sería revisada y suscrita por quienes integraron la Mesa Directiva de la Asamblea.

Elección de la primera Mesa Directiva

CGA

El sábado 30 de enero de 1995 a las 11:00 horas, en la sede del Regimiento San Jorge de la Escuela de Caballería, el General Alberto Ruiz Novoa, en su calidad de Presidente ad-hoc del C.G.A, instaló la Segunda Asamblea, a la cual se hicieron presentes 92 oficiales, entre generales y almirantes. Con beneplácito se registró la presencia del General Gabriel París Gordillo, quien a solicitud de General Ruiz Novoa fue aclamado como Presidente Honorario de la Asamblea. Significado especial se le dio a la presencia del Brigadier General Luis Alberto López, quien para estar presente se desplazó desde Villavicencio.

En representación de sus respectivas Fuerzas tomaron asiento en la Mesa Directiva el Almirante Guidberto Barona Silva y el Mayor General Alberto Pauwels Rodríguez. El Brigadier General Gabriel Puyana García continuó su desempeño como Secretario ad-hoc. Una vez aprobado el Orden del Día se dio inicio a la sesión con el emotivo saludo del General Alberto Ruiz Novoa, cuyo texto en sus apartes más importantes fueron incluidos en el Acta 02 del 30 de enero de 1995. Antes de continuar con el Orden del Día, el General Hernando Currea Cubides solicitó una modificación de la Agenda para leer un escrito que había preparado.

En la mencionada Acta 02 se resumen igualmente los aspectos de fondo de esta intervención, así como Novoa hizo énfasis en que la Asamblea en desarrollo había sido convocada sobre el hecho evidente de que en la reunión anterior del 12 de diciembre de 1994 ya había sido creado el Cuerpo de Generales y Almirantes; sin embargo, teniendo en cuenta que no todos los presentes habían asistido a esa reunión, propuso someter a votación las siguientes alternativas:

1. Desconocer la creación del Cuerpo acordada en 12 de diciembre pasado, para continuar meditando sobre la conveniencia de crearlo y,

2. Reiterar el reconocimiento del Cuerpo ya como ente constituido y continuar desarrollando el Orden del Día aprobado al inicio de la Asamblea.

Por una mayoría de 74 votos contra 4, se impuso la segunda alternativa y se continuó la reunión con la lectura que el General Puyana García hizo del Acta 1 correspondiente a la Asamblea del 12 de diciembre, la cual después de algunas correcciones fue aprobada por la Corporación. Acto seguido General Puyana García dio lectura a la Declaración de Principios que fuera elaborada por el General Valencia Tovar, quien por encontrase fuera del país no puedo asistir a la Asamblea. Se presentó discusión en torno a lo extenso del texto y la Asamblea aprobó la Declaración, delegando en un Comité la redacción definitiva del documento. En la discusión de los Estatutos surgieron algunas observaciones y propuestas. En atención a lo sugerido por el General París Gordillo, quien expresó sus agradecimientos por haber sido invitado a la reunión, la Asamblea aprobó los Estatutos y se delegó su redacción final al mismo Comité designado para revisar la Declaración de Principios, reforzando con los oficiales que venían trabajando en normativa. Para la elección de los dignatarios en la Mesa Directiva se nombró a los Jurados estructuradores y el General Puyana García hizo la explicación del procedimiento a seguir. De igual forma manifestó que por razones personales se abstenía de aceptar la postulación de su nombre para cualquier posición, a fin de controvertir equívocas interpretaciones de que si interés por la creación del Cuerpo era debido a un afán de protagonismo personal que nunca pretendió, pues su entusiasmo fue de orden esencialmente institucional, ante la certeza de su utilidad y conveniencia.

Al iniciar la nominación el Contraalmirante Alberto Ramírez Posse propuso que el General Alberto Ruiz Novoa fuera aclamado como Presidente de la Corporación, lo cual fue acogido por unanimidad. Por aclamación fue designado como Revisor Fiscal el Mayor General Mario Enrique Plazas.

Acto seguido el General Ruiz Novoa, tomó posesión de su cargo y posesionó formalmente a los Vicepresidentes, los Vocales de las Fuerzas y al Revisor Fiscal. A las 15:30 horas se clausuró la Asamblea con un prolongado aplauso y se continuó con un almuerzo de compañeros. Con la Elección de sus primeros dignitarios, el Cuerpo de generales y Almirantes inició su vida institucional. El entusiasmo y la eficiencia de su Presidente, General Alberto Ruiz Novoa y de sus colaboradores inmediatos, así como la consagrada y permanente labor de sus Secretarios, los Brigadieres Generales Raúl Martínez Espinosa y Álvaro Riveros Arcila dieron el impulso inicial y decidido que permitido proyectar la organización con sus realizaciones y logros en pro de los intereses de la Nación y de sus Instituciones Armadas a lo largo de estos primero 20 años de existencia.

En la etapa inicial de su vida institucional la Corporación contó con una oficina cedida por la Dirección de la Escuela Superior de Guerra. Al poco tiempo fue necesario devolver la oficina y ante esta contingencia se gestionó la colaboración del General Currea Cubides para la elaborar los trabajos de secretaría del C.G.A en su oficina de la Rectoría de la Universidad Militar. Posteriormente, con la colaboración del Brigadier General Miguel A. Peña Bernal, Comandante del Grupo de Ingenieros Militares “Francisco José de Cladas” se obtuvo el apoyo de un salón de la Casa del Ingeniero Militar para realizar las reuniones del Consejo Directivo y la utilización de su código para sistematizar los descuentos de las cuotas de sostenimiento. Por intermedio de la dirección del Club de la Fuerza Aérea se obtuvo el servicio de los salones y comedores con destino a las reuniones plenarias y a los almuerzos de compañeros.

El cuerpo de Generales y Almirantes vivirá siempre agradecido con la familia del doctor Enrique Cavalier Gaviria, por la gentil donación de sus predios situados en el barrio Teusaquillo, de la ciudad de Bogotá, para que con producto de su venta se adquiriera una sede para la oficina destina al C.G.A., gesto generoso, que se hizo posible cuando el Brigadier General Adolfo Clavijo Ardila, amigo de la familia, y Presidente de la corporación lo puso en conocimiento de la misión que cumple nuestra organización.

El Mayor Juan Salcedo Lora, como Presidente del C.G.A y el Brigadier General Álvaro Riveros Avella, como Secretario General, lograron, después de difíciles trámites, negociar con los inquilinos que residían desde hacía más de 35 años en los mencionados predios, sin ningún tipo de contrato de arrendamiento y consignado irrisorias sumas mensuales, una justa indemnización, que permitió la entrega voluntaria de los predios. Saneando los impuestos, servicios públicos atrasados, gastos administrativos y legales, y costos de un celador que fue necesario, los dos predios se pusieron en venta a través de una agencia inmobiliaria.

El Mayor General Alberto Guzmán Molina, Presidente del C.G.A entre los años 2005 a 2007, efectuó la adquisición de las actuales oficinas en el norte de Bogotá. Desde el año 2007, en la sede de la corporación, hacen su pasantía estudiantes de diferentes universidades de las facultades de Relaciones Internacionales, de Ciencias Políticas, de Comunicación Social, de derecho y Publicidad. El cuerpo de Generales y Almirantes Cuenta hoy con una oficina propia, funcional, muy bien situada y adecuadamente.

Principios

Los Oficiales Generales y Almirantes en situación de retiro de las Fuerzas Militares, conscientes que la profesión de las armas impone deberes y crea obligaciones morales y cívicas que no prescriben con el término del servicio activo, a la vez que se hacen más perentorias ante perturbaciones profundas de la vida nacional y más obligantes cuando las circunstancias amenacen la vigencia de las Instituciones Armadas y con éstas las del Estado, resuelven constituir una Corporación independiente y autónoma regida por los siguientes principios.

1. La Patria sólo puede asegurar su perennidad histórica cuando su pueblo y en particular sus servidores en armas, están compenetrados con el contexto afectivo y las obligaciones morales que se integran al vocablo y le dan fortaleza y consistencia. A tutelar este acervo intangible de valores, dirigirá la Corporación sus mayores esfuerzos.

2. La Nación está por encima de todas las contingencias y avatares de su propio acontecer. Por consiguiente demanda la participación de quienes habiendo portado en servicio activo sus armas y reverenciado sus símbolos, pueden ejercer presencia activa en materias atinentes a su seguridad y al bienestar de los ciudadanos.

3. La justicia y la preservación de carácter propio de su aplicación, dentro del ámbito castrense, constituyen base fundamental de la milicia. Sustentar esa justicia en su integridad y competencia será un propósito de quienes en el servicio activo cumplieron funciones jurisdiccionales y entienden su trascendencia como plataforma donde se apoyan los grandes valores morales de todo Cuerpo Armado.

4. Las Instituciones Militares constituyen la estructura del Estado y la garantía de la supervivencia de la Nación. Su existencia y fortaleza son necesarias en todo tiempo y bajo cualesquiera circunstancias para asegurar la soberanía nacional, la heredad territorial y el respeto al derecho que inspiran la existencia republicana y democrática de Colombia. A sustentar estos criterios y convertirlos en realidades se orientarán los esfuerzos de Generales y Almirantes retirados en apoyo a quienes desde las filas activas tienen a su cargo estas mismas tareas.

5. Quienes alcanzaron las más altas jerarquías de la Organización Militar, mantienen compromiso incancelable con cuanto obre en bien de las instituciones armadas. Por ello desean y estimulan la integración espiritual con sus sucesores en los altos cargos militares, dentro del más absoluto respeto por el ámbito de sus responsabilidades y funciones de autoridad y mando.

6. La ética profesional, formada por el conjunto de virtudes y deberes castrenses, es el patrimonio moral de mayor valía en las instituciones armadas y por su vigencia velará la Corporación en apoyo del estamento militar activo.

7. La Institucionalidad de las Fuerzas Militares, la preservación de sus tradiciones más `preciadas dentro del ámbito del progreso y la modernidad indispensables para su evolución, serán materia de la más alta prioridad para la Corporación y sus miembros.

8. La participación de las Fuerzas Militares en el desarrollo económico y social de la nación colombiana, ameritan la colaboración de las reservas castrenses y de quienes en el pasado las dirigieron en sus altas jerarquías.

9. La obtención de la paz interna y su preservación hacia el futuro, constituye la más alta urgencia nacional. A la obtención de esos dos objetivos se dirigirán los esfuerzos y la colaboración de los Generales y Almirantes retirados, en cuanto pueda considerarse útil y provechoso, siempre dentro de criterios compatibles con la dignidad del Estado, el decoro de sus instituciones armadas y la preservación de la autoridad legítima.

10. Fieles a lo que fue fundamento de conducta e inspiración de servicio cuando sirvieron en las filas, los Generales y Almirantes que constituyen la Corporación, permanecerán en vela alrededor de cuanto integra el conjunto de valores y funciones de las instituciones armadas de la nación, dispuestos a salir en su defensa frente a cualquier amenaza contra su vigencia y perpetuidad. 

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