VENEZUELA: UNA ENCRUCIJADA

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VENEZUELA: UNA ENCRUCIJADA

 

Por: Vicealmirante (RA) Luis Fernando Yance Villamil

Excomandante Fragatas misileras: ARC Almirante Padilla, ARC Caldas y ARC Independiente

 

Llevamos más de 20 años lidiando con el gobierno de Venezuela desde la ascensión al poder de Hugo Chávez Frías y después de su muerte con Nicolás Maduro, que ha sido un alumno aventajado de la revolución socialista del siglo XXI, y es apoyado por gobiernos extranjeros radicales como: Cuba, Rusia, China, Irán, Turquía, Siria y últimamente México con López Obrador, Argentina con Fernández y República Dominicana que recibía petróleo de Venezuela.

Esta avanzada de Venezuela no puede ser desconocida por el Gobierno Colombiano y más aún cuando hoy tenemos que el régimen venezolano alberga a las disidencias de las FARC, del ELN y algunos grupos paramilitares, que actúan en nuestro territorio y se esconden en dicho país con apoyo de sus Fuerzas Militares, lo cual es una afrenta a nuestra Nación.

Hemos sido muy pacientes y débiles con el régimen de Maduro. Las amenazas desde Venezuela y las incursiones de los grupos en nuestro territorio son recurrentes y debemos actuar en debida forma siguiendo los conceptos de “persecución caliente”, así lo hacen las unidades navales, cuando un hecho sucede en nuestro mar territorial amparados en la Convención del Mar y en los Acuerdos Marítimos con otros países (interdicción marítima).

El albergue en ese país de Jesús Santrich, Iván Márquez, “El Paisa”, “Romaña”, quién es el mayor secuestrador de personas en Colombia, entre otros militantes de grupos al margen de la ley que han sembrado terror en nuestra Nación, son la muestra de un Estado terrorista que hoy se nutre de los entrenamientos terroristas de Hizbulá (Hezbolá), además reciben armas, capacitación y apoyo financiero de Irán, que fue fundada en el Líbano como respuesta a la intervención israelí en la región. Esto no puede ser desconocido por nuestras autoridades. El Consejero de Seguridad Nacional, Rafael Guarín debe conocer estos ingredientes que amenazan la seguridad y defensa de la Nación.

Israel con su inteligencia sabe de las intenciones de este grupo terrorista y sus reales alcances, de ahí la importancia de unirnos con este país para estar atentos a sus movimientos, entrenamiento de las disidencias en Venezuela y los probables intentos de incursionar en nuestro territorio con revoltosos que incendien al país en los mítines de protestas por los estallidos sociales que pueden surgir en la actual crisis.

Ahora bien, el territorio colombiano está nuevamente siendo ocupado por estas disidencias en lugares como la Guajira, el Catatumbo, Arauca, el Vichada y el Guainía, todas estas regiones tienen frontera con Venezuela. Nuestros ojos deben estar puestos allí con una alta dosis de inteligencia de última generación para que nos adviertan de incursiones de grupos terroristas que quieren desestabilizar a Colombia.

Caso aparte es la Guajira, territorio abandonado, con problemas endémicos. Lugar estratégico de la corrupción, la ausencia de servicios públicos por años y del negocio del narcotráfico por las rutas de este mercado hacia el norte con amplias redes secundadas por los carteles de México para su exportación. Contrasta lo anterior con los inmensos recursos de carbón, gas, sal y otros minerales que han sido la bendición para entregar regalías, (según archivo del EL TIEMPO del 27 de febrero de 2016),  entre el 2012 y 2014 por valor de $ 678.225 mil millones de pesos y la contradicción más grande es el azote de la corrupción de estos dineros que fueron mal utilizados y no llevaron alivio como era de esperarse a la salud, vivienda, suministro de agua, a la hambruna debido al completo olvido por parte de la justicia y los entes de control, convirtiendo estos apoyos en una maldición  que prolifero las diferentes formas de corrupción, son como un Estado dentro de otro Estado, es decir un “enclave” de una comunidad para manejar la corrupción en ausencia de autoridad.

Todo esto sucede allí y llevan años en estas prácticas. Esto refleja que los grupos armados ven en este panorama el caldo de cultivo para ingresar a este territorio e ir formalizando la protesta social e incentivar a la población a adherirse a sus propósitos. Además, sumado a lo anterior nuestra mayor debilidad es fehaciente, Colombia no patrulla sus aguas territoriales en cercanías a Castilletes en la Guajira, por el diferendo marítimo limítrofe existente, si lo hace puede haber un conflicto como ocurrió con el caso de la Corbeta Caldas en agosto de 1987, ello significa que por la no presencia de la autoridad en estas aguas estamos cediendo nuestra soberanía e integridad territorial a Venezuela. Es un territorio vedado a la autoridad colombiana por la ausencia de visión heredada de anteriores gobiernos y que data del 22 noviembre de 1952, en la cual el abuelo de nuestra excanciller Holguín entregó con una nota diplomática Los Monjes a Venezuela y ha sido la causa del diferendo que tenemos hoy. Una gran paradoja, el 19 de noviembre de 2012, (también el fatídico mes de noviembre), siendo canciller la nieta de Holguín, perdimos las aguas jurisdiccionales en el Mar Caribe por un fallo absurdo y una defensa frágil de nuestra cancillería con Nicaragua.

IMAGEN 1 – TERRITORIOS PERDIDOS POR COLOMBIA

Fuente: Instituto Geográfico Agustín Codazzi y Corte Internacional de Justicia/Gráfico EL ESPECTADOR-enero de 2016

CONCLUSIONES

La debilidad de carácter de algunos gobernantes ha sido la peculiaridad especial, tal vez porque desconocemos los conceptos geopolíticos que gobiernan al mundo contemporáneo y vivimos ausentes de nuestras fronteras terrestres, marítimas y fluviales.  Colombia por esta concepción de desconocimiento del  “espacio vital” que en su concepto sirve para nosotros mismos y experimenta una seguridad plena para proteger el futuro de sus habitantes y, en ausencia de estos conceptos  hemos perdido más del 54% (como lo anota Jairo Andrés Angarita en Las 2 Orillas) de nuestro  territorio continental y marítimo desde 1831 y precisamente con Venezuela cuando se disolvió la Gran Colombia. A lo anterior se suman otras por mantener el gobierno central en la Región Andina y con escasa visión hacia los litorales y fronteras como:  la pérdida del canal de Panamá, la Costa de Mosquitos en Nicaragua,  en el conflicto con el Perú, con Ecuador en la franja del Putumayo, parte del Amazonas con el  Brasil, por negligencia de la diplomacia colombiana y, el último el fallo de la CIJ en noviembre de 2012 con la pérdida de territorio en las aguas jurisdiccionales alrededor del archipiélago de San Andrés y Providencia que nos dejó sin límites marítimos con Honduras y al garete los tratados marítimos con Costa Rica, Panamá y Jamaica, en la cual no se dio la importancia debida y perdimos más de 75 mil kilómetros cuadrados de aguas jurisdiccionales, dejando el futuro de Colombia hipotecado a Nicaragua,  con pérdidas apreciables  en recursos minerales y de pesca a nuestros descendientes.

Hoy Venezuela sigue el mismo camino de Nicaragua, pero más audaz y complejo, cambiar el modelo político de Colombia con armas, terrorismo e incursionando el territorio colombiano cuando se le viene en gana y “midiéndole el aceite a la diplomacia colombiana” que ha sido débil. En esta pandemia no tenemos mayores cursos de acción, nuestra Nación es vulnerable y precisamente estas situaciones son las propicias para que Venezuela con estos grupos terroristas generen una crisis de mayores proporciones y posiblemente no tendremos respuesta, como no la hemos tenido desde 1831. Tenemos que despertar de este letargo y describir por parte de las autoridades, la academia y los grupos políticos la evolución de la geopolítica que encierra en su concepto más íntimo la relación histórica, geográfica en la defensa de su territorio y percibir la diplomacia en la defensa de los recursos de la nación y como lo señalaba el Almirante estadounidense Mahan la importancia estratégica del dominio naval como clave para el desarrollo de las naciones.

“Nuestras discordias tienen su origen en las dos más copiosas fuentes de calamidad pública:  la ignorancia y la debilidad”. Simón Bolívar

*LAS OPINIONES AQUÍ PUBLICADAS SON RESPONSABILIDAD DEL AUTOR Y NO REFLEJAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DEL CGA

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