De Inteligencia: alguien sabe lo que muchos no saben

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De Inteligencia: alguien sabe lo que muchos no saben

Por: MG (RA) Juan Salcedo Lora

 

Desde Semana, entre lectores e interpretadores ha surgido, una gama indescifrable de personas que a la hora de la verdad no saben de qué están hablando, por tal razón se imaginan poseedores de la verdad revelada, cuando lo cierto es que ni es verdad, ni mucho menos revelada. Especulan, acusan, se desgarran las vestiduras y piden que sobre supuestos responsables de no se sabe qué cosa caiga el peso de la ley.

 

Desconocen el elemental cumplimiento de órdenes para la búsqueda y recolección de la información, cumplir un ciclo de inteligencia denominado, transformar la información hasta convertirla en inteligencia. Entender entonces que, para la producción de Inteligencia, es necesario el registro, evaluación e interpretación de cualquier información válida. Muchas informaciones se producen, relativamente pocas se convierten en Inteligencia. Nada se bota, se deja “dormir” en espera que, en un futuro, otras informaciones le den el carácter de calidad para proseguir el proceso.

 

¿Quién sabe cuántas personas, hoy quejosas, estarán ese estado de “adormecimiento”?

 

Por el volumen de información que reciben las agencias de inteligencia y por la necesidad de contar con una consulta más rápida para la obtención de datos de interés, se hace absolutamente necesario que la información almacenada se encuentre sistematizada para poderla ordenar y clasificar de la mejor manera y más importante, encontrarla cuando se necesite.

 

¿Quién sabe cuántas personas, hoy quejosas, estarán ese estado de “adormecimiento”?

 

Un organismo de inteligencia lleva un archivo operacional, inherente a su campo o actividad, se usan también subarchivos, donde se llevan los datos de personas (llamado Kardex de Quién es Quién), organizaciones, fuentes y agencias, áreas geográficas y referencias. En estos días han golpeado con todo tipo de herramientas la inteligencia del Ejército, desconociendo la existencia precisamente de esta valiosa herramienta del “subarchivo de personas”, donde se llevan los datos biográficos, antecedentes, actividades, costumbres, lugar de residencia y trabajo. Importante saber que las personas se clasifican usualmente con un distintivo individual de quién allí ingresa según sea su actividad, por ejemplo:

 

–      Influyentes (afectos, desafectos, neutrales)

–      Delincuentes

–      Sospechosos

–      Miembros de agrupaciones políticas

–      Insurgentes

–      Integrantes de grupos armados

–      Integrantes de organismos. internacionales

–      Integrantes del cuerpo diplomático y consular

–      Asilados

 

Ahora sí, quienes se sintieron afectados podrán en un elemental sentido de confianza, imaginar a cuál clasificación pueden o deben pertenecer. Por ejemplo, a mi modo de entender la filosofía, el Secretario General de la Presidencia, debe estar en Influyente, seguramente, más no como desafecto. Si se indicó por los medios que Ernesto Samper, estaba registrado, debe estar en la misma condición del personaje anterior, más en otro renglón, ni afecto ni neutral después del proceso 8.000 y sus vínculos con los líderes del gobierno venezolano. Otras personas, periodistas o políticos o dirigentes, podrían estar en ese kárdex, como influyentes, no necesariamente como desafectos o neutrales. Cada quién ahora sí, podrá juzgar su condición.

 

En el Subarchivo de Organizaciones, como organismos de carácter oficial, que pudieren ser objeto de atentados, infiltraciones, espionaje de otras naciones. Tales organismos como Institutos descentralizados, ministerios, embajadas, consulados o cuerpos legislativos. También organismos de naturaleza social, religiosa, cultural, centros educativos o laborales, como centrales obreras y sindicatos. Organizaciones políticas, como los partidos políticos tradicionales o partidos políticos de oposición. En fin, también hay lugar para organizaciones de tipo económico, industrias, manufacturas, servicios y finanzas.

 

Finalmente, unas muy importantes, mucho más activas que las anteriores, como organizaciones armadas, delincuenciales, grupos armados, frentes o cuadrillas y grupos emergentes. No se persiguen organizaciones per sé, de cualquier tipo, religioso, étnico, de derechos humanos, de oposición, más sí las personas que dieren motivo para llegar al interés de informantes o agentes de los aparatos del Estado.

 

Según se ha podido observar, cada vez que suenan las alarmas discordantes de algunos medios, “de Inteligencia: alguien sabe lo que muchos no saben”.

*LAS OPINIONES AQUÍ PUBLICADAS SON RESPONSABILIDAD DEL AUTOR Y NO REFLEJAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DEL CGA

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